
En un giro digno de película, los pasajeros del Metro de Santiago fueron testigos de una escena que ni los guionistas de “Rápido y Furioso” se habrían atrevido a escribir: un hombre subió al vagón con su motocicleta como si fuera lo más normal del mundo.
Mientras algunos se preguntaban si era parte de una campaña publicitaria, otros simplemente intentaban no quedar atrapados entre el manubrio y la puerta. “Yo solo quería llegar a mi trabajo, no competir en el Dakar subterráneo”, comentó entre risas una pasajera.
El protagonista del día, con casco en mano y actitud de piloto urbano, se acomodó junto a los demás usuarios, demostrando que en Santiago ya no hay límites para el transporte multimodal.
Las redes sociales estallaron con memes, teorías conspirativas y hasta propuestas de crear una nueva línea exclusiva para motos. Por ahora, el Metro sigue siendo para personas… aunque algunos ya están pensando en llevar el scooter, el kayak o el triciclo.

